SALUD INTESTINAL
Toda enfermedad comienza en el intestino” - Hipócrates
Como consecuencia de un excesivo énfasis en las calorías ingeridas nos olvidamos muchas veces de la forma en la que procesamos esas calorías. Quién no ha oído la frase “eres lo que comes”, pero en realidad eres lo que digieres y absorbes. Muchos de los avances médicos de los últimos años han venido del conocimiento detallado de nuestro aparato digestivo y su microbiota, y cómo impactan nuestra salud, comportamiento y estado de ánimo.
No prestar atención al impacto de los alimentos en nuestro intestino ha hecho que los trastornos digestivos sean ya uno de los problemas de salud más comunes. Trastornos como reflujo, distensión abdominal, disbiosis, SIBO y síndrome de colon irritable son frecuentes. Los fármacos orientados a tratar estos problemas son de los más vendidos, pero simplemente enmascaran los síntomas y no resuelven el problema de raíz.
Si tienes problemas en el sistema digestivo, el impacto va mucho más allá de malas digestiones. Afecta todo tu cuerpo y contribuye a un amplio espectro de enfermedades: diabetes, obesidad, artritis reumatoide, depresión, dermatitis…
Si ya estás en tema puede que esto te resulte familiar, pero si no lo estás te sonará un tanto raro lo que acabas de leer. Vamos a explicarlo.
El sistema digestivo tiene un sistema nervioso propio, (motivo por el cual se lo denomina segundo cerebro) y, a través del eje intestino cerebro, la salud intestinal influye directamente en nuestro estado de ánimo.
También tu sistema digestivo es la primera línea de defensa frente a potenciales invasores. Y es responsabilidad de tu sistema digestivo asegurar que ninguno de los millones de potenciales patógenos que ingieres en los alimentos, entran realmente en tu organismo. Por ello más del 70% del sistema inmunológico está en el sistema digestivo. Conclusión: si tu sistema digestivo no funciona bien, tu sistema inmunológico tampoco lo hará.
Y, por último, recuerda que tu sistema digestivo también produce hormonas que señalan saciedad, por lo que es importante su correcta operación para optimizar el ciclo natural hambre-saciedad.
Yendo un paso más allá podríamos decir que la clave de una buena salud digestiva reside en dos aspectos: La microbiota y, la barrera intestinal, que es el verdadero interfaz de entrada a tu organismo. Decide qué entra y qué no.
- LA MICROBIOTA
La microbiota intestinal es el conjunto de microrganismos que habitan en el tracto gastrointestinal. En este sentido, el intestino contiene el mismo número de bacterias que de célula hay todo el organismo humano. El genoma colectivo de estas bacterias es mucho mayor que el tuyo propio. Es decir, más que un individuo, eres un ecosistema. Esta comunidad, de la que parte, ha vivido en equilibrio durante mucho tiempo, pero los cambios radicales en la alimentación en tan poco tiempo han hecho que nuestra microbiota sea muy diferente a la que nos ha acompañado durante nuestra historia. Recientemente se ha empezado a comprender el alcance del papel que cumple la microbiota intestinal en la salud y enfermedad.
Cuida tu microbiota y ella cuidará tu salud y calidad de vida.
Si cuidas de ella y generas un equilibrio esta será agradecida porque influye en:
- Homeostasis energética
- Regulación hormonal
- Regulación digestiva
- Fortalecimiento del sistema inmunitario
- Mejora en el estado de animo
Pequeños ajustes harán que tu microbiota se mantenga saludable:
- Opta por alimentos orgánicos y naturales
- Aporta alimentos enzimáticos probioticos, prebióticos y fibrosos
- Realiza ayunos
- Gestiona tu nivel de estrés
- Toma el sol
- Respira y ejercítate
Esto en conjunto genera que tus goces de salud y como resultado una calidad de vida
- LA BARRERA INTESTINAL
El sistema digestivo es la principal barrera de protección frente a agentes externos. Muchos creen que este papel lo juega la piel, pero si piensas que el área de exposición del sistema digestivo es casi 100 veces mayor que el de la piel, entiendes por qué el intestino concentra el 70% de las defensas de tu sistema inmunológico. Tu sistema digestivo decide qué entra en tu cuerpo y que continúa su camino hasta ser expulsado por el otro lado. En condiciones normales este proceso funciona correctamente, pero si la barrera intestinal está dañada, empiezan los problemas. Un causante es el síntoma conocido como permeabilidad intestinal, que deriva en el paso de sustancias a la sangre (como ciertas proteínas no digeridas) que pueden disparar una respuesta inmunológica, al ser interpretadas por tu cuerpo como invasores. Esta reacción contribuye a problemas tan variados como enfermedades autoinmunes, depresión, obesidad o problemas de piel. Muchos trastornos autoinmunes, como celiaquía, diabetes tipo I, esclerosis múltiple, artritis reumatoide y síndrome de colon irritable suelen aparecer asociados con algún grado de permeabilidad intestinal. Se produce también un aumento de la inflamación sistémica de bajo grado, potenciador de múltiples enfermedades. Hipócrates, considerado el padre de la medicina moderna, decía que todas las enfermedades comenzaban en el intestino. No estaba muy equivocado. Muchos hábitos de la vida moderna contribuyen al daño de la barrera intestinal.